Nieto de deportista

La revista Ezkaba, del barrio de la Rotxapea, dedica un artículo a nuestro abuelo en su edición del mes de junio. Bajo el título "Miguel Guelbenzu. Pelotari de fuerza y raza", se hacen eco de una crónica del Diario de Navarra del 21 de febrero de 1926. Este es el texto...


Miguel Guelbenzu
Pelotari de fuerza y raza


Con la creación en el año 1909 del frontón Euskal Jai en nuestra ciudad, la afición pelotazale creció como la espuma, siendo así que el cuadro de pelotaris aumentó considerablemente y el apoyo del público de igual manera. Esta erección del euskal Jai, en detrimento del rochapeano frontón Lapoya, trajo consigo un trasiego deportivo que traía en vilo y encandilaba a la pequeña ciudad que amurallada y encorsetada no disponía de muchos más recursos deportivos, con los incipientes campeonatos pedestres, los txirrindularis y el nacimiento del “foot ball” en nuestros lares.


 Miguel Guelbenzu, rochapeano de la casa del mismo nombre en las cercanías de la fábrica de Aldaz, formaba parte del cuadro principal del Euskal Jai y su aporte como zaguero en el remonte, propiciado en gran parte por su fortaleza y su gesto amable, era destacado en las páginas de la prensa diaria. Tanto es así que el domingo 21 de febrero de 1926 la crónica de Diario de Navarra le dedicó una de sus secciones. El texto, resumido en cierta manera, nos muestra la mejor faceta del rochapeano Miguel Guelbenzu, el remontista de fuerza y raza:


 “(…)    Guelbenzu, el fuerte zaguero de la Rochapea, es el primer pelotari del Euskal Jai.
Estas afirmaciones sorprenderán sin duda, pero como estas opiniones que son estudiadas, oídas y documentadas, ofrecen la garantía del pensamiento general, he aquí que lo aseguramos sin ningún rodeo. Algo más difícil es formar la semblanza pelotística de Guelbenzu, pues es el pelotari al que menos puede comprendérsele su juego, no son “rachas” de habilidad y destreza las que de cuando en cuando posee; el juego de Guelbenzu es siempre igual, ahora que tras una inmejorable actuación, sigue una tarde gris. Guelbenzu, intentando jugar siempre lo mismo, poniendo siempre voluntad e interés en el partido, no consigue siempre colocarse y encentar igual.
Y a pesar de estas nubes en su cielo de triunfo, el bravo rochapeano ha logrado subir a la cumbre, y con Bastarrica, Patricio y el desgraciado Azcoitia forma el tute de “ases” de nuestro frontón.
En Guelbenzu todo es poder y voluntad, a fuerza de bíceps y de tesón, acompañado de su afición, de esa afición firme y voluntariosa, que es su mejor compañera; de su atlética complexión, que es su más fuerte apoyo, Guelbenzu quiso ser pelotari contra viento y marea, y sus deseos fueron realidades conforme a la ferrea voluntad que puso en conseguirlo.
Es Guelbenzu un zaguero fuerte e incansable, el pelotari educado y prudente en la cancha, jamás una palabra descompuesta, ni un gesto irreprochable, se nota en él, el hombre culto y trabajador que es pelotari por convicciones, y que si acaso tiene algo de escabroso la profesión, sabe despreciarlo, poniendo en los partidos todo su interés, y logrando el máximum del placer que le produce el deporte sano y viril, el incomparable juego a pelota; bello porque es noble, y simpático porque es vasco.
Muchos partidos, muchísimos, ha jugado el rochapeano, en condiciones desventajosas para él, y en todas puso siempre a contribución todas sus facultades, su inusitado afán por vencer, ha perdido muchos porque en el juego a pelota, se gana o se pierde, así sin eufemismos, pero ha ganado muchos también, en que debieron colocarle en el pedestal de oro de la fama.
Y Guelbenzu ha ganado los partidos por el poderoso impulso de su férreo brazo, por su buena vista y no poca habilidad, unidas estas buenas cualidades a una enorme dosis de buena voluntad, que al parecer es su característica, aunque sufre con lamentable frecuencia algunos eclipses, que, a una con su poca movilidad son sus principales enemigas.
El partido más duro que ha jugado Guelbenzu, en el que más desarrolló su poder y su resistencia, fue sin duda el que en beneficio de la Asociación de Prensa, acompañado de Patricio y contra Irigoyen hermanos, celebróse hace meses.
Fue aquel partido en el que las facultades de los cuatro pelotaris rayaron a gran altura. Los cuatro cubrían su puesto, y jugaban cuanto sabían; el gran José, el león navarro, el inconmensurable mago del remonte jugaba con fé y codicia como nunca y Bernardo, para el que ganar entonces significaba más que el partido, ganar fama, se multiplicó y jugó admirablemente. Patricio también, poniéndose a tono con sus compañeros lucía su vistoso juego, pero sin que Guelbenzu ni él, a pesar de sus esfuerzos lograran alcanzar a la pareja de Vera.
Guelbenzu se crecía cuanto mayor era la diferencia que los separaba en el marcador, así los hermanos se apuntaron el ocho y cuarenta por seis y dos quinces, los rochapeanos; pero Guelbenzu, sin amilanarse, arrollador y poderoso, pegaba y sostenía cual un Hércules bravío; el cuarenta desapareció del lado contrario, y con él vinieron el siete y el ocho sin que José ni Bernardo pudieran rehacerse de aquella ofensiva.
La catástrofe fue ensordecedora, pero ante aquel maremágnum incomprensible una ovación estruendosa premiaba la fuerte voluntad del héroe aclamado por sus paisanos.
El fino “pamplonica” ama Pamplona y su frontón, no se presentaría ante otro público con la confianza que se presenta ante los suyos, seguro, de que sus paisanos le agradecen nos deleite con su presencia en la cancha y saben perdonarle esas tardes grises que nadie podemos evitarnos.
Así es el bravo pelotari de Pamplona Miguel Guelbenzu”.
(FRONTIS)


Habremos de señalar, para finalizar, que su compañero Patricio, con el que compartió innumerables tardes, también era rochapeano y un afamado delantero eclipsado en estos tiempos por el popular Guelbenzu, en una época en la que empezaba a despuntar –a sus 16 años- el que fuera gran maestro Abrego.

Miguel Guelbenzu, un genuino representante de las características físicas y deportivas que se “gastaban” en esta parte del río Runa.



Ezkaba
Arrotxapeko Aldizkaria 226.zka 2015.eko Ekaina
Revista de la Rochapea Nº 226 Junio 2015
Páginas 24 y 25

Texto: BAD